Un rodete o hélice acelera el líquido y la carcasa transforma esa velocidad en presión. El caudal depende de la resistencia del circuito: si cierras la válvula, el caudal baja hasta cero y la presión no pasa de la altura máxima de la bomba.
No son autocebantes y no hace falta limitadora. Su rendimiento solo es bueno cerca del punto de diseño.
En cada vuelta o carrera atrapan un volumen fijo (la cilindrada) y lo trasladan a la impulsión. El caudal casi no depende de la presión: si cierras la impulsión, la presión sube hasta que algo cede.
Por eso siempre llevan válvula limitadora. Son autocebantes y trabajan bien con líquidos viscosos y presiones altas.